que el objeto primario, del encargo confidencial que se le dio, fue evitar
que tomase parte en ciertos auxilios que pudieran venir a México dándole
dicho encargo, que puede presumirse reducido a una comisión
informativa para el gobierno de los Estados Unidos y para su ministro en
París y que ya usted cuidó de que se le diese una cantidad cuando
emprendió el viaje que ahora ha terminado.
Respecto de los servicios que antes estaba dispuesto a venir a
prestar a la República, según he dicho a usted con otro motivo en alguna
otra vez, no considera el gobierno que estamos por ahora en el caso de
procurar esa clase de servicios.
En cuanto a los que pueda prestar o a la influencia que pueda
ejercer en otros asuntos, de un modo favorable para la causa de la
República, usted podrá apreciar lo que fuere oportuno según las
circunstancias. Sobre esto, ve el gobierno que usted acertadamente sólo
se proponía procurar lo que pudiera ser benéfico, sin gravamen de la
República.
El ciudadano presidente tiene la debida confianza en el ilustrado
celo de usted para estar seguro de que, en lo que no sea necesario, evitará
usted siempre todo compromiso inconveniente.
Protesto a usted mi muy atenta consideración.
(Sebastián) Lerdo de Tejada