ningún carácter influente ha sido desterrado de esa ciudad porque dicen
que no podría entregar cierta cantidad que le exigía el señor Aranda.
La familia de este señor Silva de hermanos naturales y residentes
aquí han gozado de una reputación honrosa por cuyo motivo se les ve con
consideración y a nombre de ella suplico a usted encarecidamente que si
no está mezclado don Felipe Silva en la mala política de su patrón como
él lo asegura, diciendo también que va a pagar culpas ajenas, se le guarde
la consideración posible evitándole el destierro a que está consignado.
Dígnese usted, amigo y señor mío, dispensarme esta molestia de
que estará muy reconocido su afectísimo que atento besa su mano [b. s.
m.].
Bernardo Revilla