que no considera válidas ni de peso las razones que presenta el general
González Ortega, pretendiendo justificar su actitud. No hizo comentario
alguno sobre la forma en que le llegó el documento y tampoco le dio el
carácter sensacional de que le hubiera llegado en forma clandestina.
4
Por lo que hace al general Patoni, la actitud del gobierno fue
diferente, y el 6 de septiembre el mismo ministro de Guerra dice al
gobernador y comandante militar de Nuevo León, que el Presidente de la
República ha resuelto se ponga "en libertad el ex general José María
Patoni", indicándole que, bajo su palabra de honor, se presente a la
Ciudad de México.
Manuel Z. Gómez se lo comunica al general Patoni el 21 de
septiembre, y dos días después contesta el prisionero, informándole que
no
acepta
la
libertad
en
esas
condiciones,
porque
sería
una
inconsecuencia y, en cierto modo, confesarse culpable de algún delito. En
actitud arrogante, pero cortés, dice que no responde a la comunicación
oficial que se le envía con carácter oficial, sino que lo hace en forma
epistolar, precisamente por las mismas razones.
El gobernador envía el texto de las respuestas de los generales
González Ortega y Patoni, al ministerio de Guerra, hasta el 24 de
septiembre, y en carta particular a Juárez, que se reproduce en el capítulo,
comenta, en forma un tanto cuanto irónica, que estuvo tentado de
publicarlas en la prensa local, pero que se abstuvo porque temió que el
gobierno federal se molestara, si se daban a la publicidad sin un
comentario enérgico por parte del gobierno local; pero que a la vez
consideró que era preferible que la respuesta la dieran las autoridades
federales.
No obstante lo apasionado y parcial de la opinión, creemos útil,
para completar este capítulo, incluir los párrafos que el licenciado José
González Ortega dedica en su libro para comentar los documentos
anteriores y los acontecimientos conexos:
4
El Siglo Diez y Nueve,
15 de noviembre de 1867, p. 1 y 2.