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LA CIUDAD DE MÉXICO CAPITULA
MAYO Y JUNIO DE 1867
No sólo por la dificultad de comunicaciones sino tal vez por un propósito
intencional del general Porfirio Díaz, mantuvo al Gobierno Republicano
ignorante de la marcha de los acontecimientos en torno al sitio de
México. Es buena prueba de ello la carta de fines de mayo, con la cual se
inicia este capítulo, en la que Juárez, con ansiedad, pide a Juan José Baz
noticias sobre las operaciones.
El 20 de junio por telégrafo el general Porfirio Díaz informa que
Leonardo Márquez ha sido eliminado del mando, sustituyéndolo el
general Ramón Tabera, quien desea capitular, solicitando la garantía de
vida e intereses de los sitiados. Transmite la petición y espera
instrucciones. Ese mismo día se reúnen en Chapultepec el general
Ignacio R. Alatorre, como único representante del ejército republicano y,
por los sitiados, los generales Miguel Piña, Carlos Palafox y Manuel Díaz
de la Vega, para formular el convenio que da fin a las hostilidades y la
entrega de la plaza.
La rendición es incondicional y se establece un procedimiento para
gradualmente ir ocupando la ciudad, probablemente con el propósito de
evitar desórdenes. Los generales, jefes y oficiales se concentrarán en un
local en espera de instrucciones del general Porfirio Díaz.
Seguramente este convenio debió haberse firmado a altas horas de
la noche, porque a las tres de la mañana del día siguiente, 21 de junio,
Porfirio Díaz comunica al gobierno que se dirige a la Ciudad de México
para ocuparla y dar órdenes a fin de conservar la paz pública. Pide
instrucciones respecto a la suerte de los prisioneros y encarece al
gobierno se traslade lo más pronto posible a la capital.