CAPÍTULO XXVI
SE FIRMA EL TRATADO McLANE-OCAMPO
Año de 1859
Al regresar McLane de los Estados Unidos, a fines de noviembre,
después de unas vacaciones en las que de paso había recibido fuertes
presiones de su gobierno para llevar adelante sus puntos de vista respecto
al proyectado tratado y, sobre todo, precisas instrucciones sobre cómo
proteger los intereses estadounidenses en la zona ocupada por los
conservadores, incluso llegando al extremo de enviar tropas a esa zona,
con o sin el consentimiento del gobierno del Presidente Juárez.
Ello era consecuencia de un suceso que fue factor determinante
en el cambio de las relaciones entre Estados Unidos y México: Leonardo
Márquez hizo asesinar en Tepic, el 6 de octubre de ese año, al ciudadano
estadounidense Orlando Chase, lo que produjo impacto en la opinión
estadounidense y en su gobierno; además, la situación hacendaria del
gobierno mexicano “era apremiante y dramática”, ha dicho Cue Cánovas,
pues la nacionalización de los bienes del clero, decretada cuatro meses
antes, no había operado “por la resistencia de las clases superiores
vinculadas, a la Iglesia por intereses económicos y espirituales y por la
circunstancia de que la parte más importante de los bienes eclesiásticos
se hallaba en el territorio dominado por el ejército conservador”.
1
La fluctuante situación militar estaba ahora en su etapa adversa al
gobierno Liberal: Vidaurri insubordinado y rebelde, Marcelino Cobos se
había apoderado de Oaxaca; Zacatecas ocupada por Severo Castillo y
Lozada dueño de Tepic; pero, sobre todo, el 13 de noviembre, Miramón,
1
Agustín Cue Canovas,
El Tratado McLane-Ocampo,
Ed. América Nueva, México,
1956, p. 182.