desgracia
no
he
recibido
hasta
ahora
ninguna
respuesta;
pero
limitándome a esperarla, era muy temible que me llegase después de
haber salido el paquete o que absolutamente no se me contestara y
entonces me viera precisado a diferir esta conversación hasta el martes.
En uno y otro caso perderíamos quizás todo lo que tenemos que perder y,
esto es, lo poco o mucho que valieran mis explicaciones, antes que estos
señores mandasen a Mr. de Saligny por el paquete que sale hoy,
prevenciones de tal naturaleza que nos causen perjuicios enormes e
irreparables.
Por tanto, resolví hoy, entrada ya la tarde, mandar a Mr. de
Thouvenel una carta, en los términos que V. E. será servido ver por la
copia anexa número dos.
Sobre mi viaje a Londres tengo formado, como es mi deber, el
propósito de pasar a aquella corte, que es lo que V. E. prefiere, a que yo
mande a otra persona que pueda agitar estos negocios en aquella corte; de
manera que sólo dejaré de trasladarme allá, en el caso de que mis
gestiones en París sean de todo punto indispensables y, sólo por el tiempo
en que lo fuesen, cuidando siempre de hacer que mientras tanto no
carezcamos de representación en Inglaterra. Mas, repito, que mi primer
deseo es el de poder emprender este viaje para corresponder a las
señaladas muestras de confianza que el Supremo Gobierno me prodiga y
para satisfacer mi constante aspiración de servir a mi patria con la más
esmerada solicitud, ya que no con acierto y suceso.
Pero yo no sería enteramente franco para con V. E., si no le dijese
que la suspensión de pagos en lo relativo a la deuda contraída con
Londres y a las convenciones diplomáticas, es una medida de gravísima
trascendencia y que, con probabilidades tan fuertes que equivalen casi a
la certeza, podemos vaticinar que nos atraerá una tempestad de Francia e
Inglaterra, cuyos gobiernos intimarán a México la intervención
financiera, ya que no sea la política y eso por causa de la complicación
que ésta ofrece, antes que por razones de buena amistad, o siquiera de
justicia. Mas no porque así lo tema, dejaré de sostener por todos los
medios que estén a mi alcance la providencia de suspensión, impuesta
por una necesidad suprema y por intereses sagrados; lo cual no podría