4
TESTAMENTO DE OCAMPO
Próximo a ser fusilado, según se me acaba de notificar, declaro que
reconozco por mis hijas naturales a Josefa, Petra, Julia y Lucila y que, en
consecuencia, las nombro mis herederas de mis pocos bienes.
Adopto como mi hija a Clara Campos, para que herede el quinto de
mis bienes, a fin de recompensar de algún modo la singular fidelidad y
distinguidos servicios de su padre.
Nombro por mis albaceas a cada uno
in sólidum et in rectum,
a don
José María Manzo, de Tajimaroa, a don Estanislao Martínez y al
licenciado don Francisco Benítez, para que juntos arreglen mi
testamentaría y cumplan esta mi voluntad.
Me despido de todos mis buenos amigos y de todos los que me han
favorecido en poco o en mucho y muero creyendo que he hecho por el
servicio de mi país cuanto he creído en consecuencia que era bueno.
Tepeji del Río, junio 3 de 1861.
Melchor Ocampo
Firman éste, a mi ruego, cuatro testigos y los deposito en el señor general
Taboada, a quien ruego lo haga llegar a mis albaceas o a don Antonio
Balbuena, de Maravatío.
En el lugar mismo de la ejecución, hacienda de Tlaltengo, como a
las dos de la tarde, agrego que el testamento de doña Ana María Escobar
está en un cuaderno en inglés entre la mampara de la sala y la ventana de
mi recámara.
Lego mis libros al Colegio de San Nicolás, de Morelia, después de
que mis señores albaceas y Sabás Iturbide tomen de ellos los que gusten.
Melchor Ocampo