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INFORME DE SALIGNY
SOBRE LA BATALLA DEL 5 DE MAYO
Orizaba, 26 de mayo de 1862
Al ministro de Relaciones Exteriores de Francia
Al dejar nuestra etapa de Quecholac, el 3 de mayo en la mañana, estaba
convencido de que mis próximos despachos a su excelencia [S. E.] serían
fechados en Puebla, sí acaso en México. Y es de Orizaba de donde tengo
el honor de escribirle hoy 26 de mayo.
S. E. encontrará aquí bajo el número 1, un trabajo que contiene un
resumen completo y tan sucinto como me ha sido posible hacerlo sin
dañar a su claridad, de los hechos que habían ocasionado la situación tal
como estaba el 26 de abril y de los que se han realizado desde esta fecha
hasta el 24 de mayo.
La lectura de este documento y de las piezas que lo acompañan,
debe bastar para informar al gobierno del emperador sobre las verdaderas
causas de esta retirada tan inesperada y sobre la parte de responsabilidad
que toca a cada uno; agregaré, sobre ello, poca cosa.
Dije y es un hecho histórico, que la ciudad de Puebla había sido en
el curso de la guerra civil tomada y vuelta a tomar 20 veces, en más de
una circunstancia por fuerzas compuestas por mexicanos voluntarios que
no se elevaban a más de 2,000 a 3,000 hombres. Es cierto que nunca,
hasta el 5 de mayo, se había atacado por la fortaleza de Guadalupe, que
había sido considerada siempre sin más importancia que la de asegurar la
retirada de un ejército imposibilitado para mantenerse en la ciudad.
El Estado Mayor pretende que las reglas del arte prescribían atacar
Guadalupe. Es una cuestión que no estoy capacitado para juzgar. Pero, a
pesar de todo mi respeto por las reglas del arte, no puedo pasar en