silencio un incidente que viene en apoyo de la opinión contraria a la del
Estado Mayor.
En el asalto, el comandante de los cazadores de a pie, Sr. Mangin,
al llegar al pie de una muralla intacta, destacó a su derecha dos
compañías que, lanzándose entre la ciudad y el fuerte, habrían tomado la
ciudad por este lado, si todo el batallón las hubiera seguido, en lugar de
ser inútilmente lanzado contra un obstáculo materialmente infranqueable.
Estas dos compañías ejecutaron su retirada a través de una llanura de dos
kilómetros, a pesar del fuego de cuatro cañones, los ataques de 700 a 800
jinetes y de 2,000 a 3,000 hombres de infantería. De este hecho, que da
por sí solo una idea exacta de lo que valen las tropas mexicanas en
campo raso, se tuvo cuidado de no decir ni una palabra, en la discusión
sobre la retirada. No fue sino por casualidad, y desde hace tres días
solamente, que lo supe. Ignoro si el general habla de ello en su informe.
Sea de ello lo que fuere y aun colocándose desde el punto de vista
del arte, invocado por el Estado Mayor ¿por qué no se esperaron para
asegurarse del estado de cosas en la ciudad y tratar de establecer allí
espías? ¿Por qué no se tomaron ni siquiera el tiempo de hacer un
reconocimiento serio de la fortaleza?
Por lo demás, para todo el que quiera tomarse la molestia de
reflexionar, resulta de los términos mismos de la orden del día, publicada
el 21 de mayo y de la cual adjunto aquí copia bajo el número 2
2
que el
general de Lorencez está muy preocupado por la responsabilidad que
asumió y que él querría, en vano, arrojarla sobre los que según él le
dieron informes engañosos.
Se le había dicho, en efecto, que si entraba a Puebla sería recibido
con aclamaciones por la población - la más reaccionaria de todo el país-,
que le erigiría arcos de triunfo y cubriría con flores a nuestros soldados.
Pero, al menos, era necesario para eso que él supiera entrar en la ciudad.
En cuanto a Zaragoza, el general de Lorencez debía suponer, sin
que se le hubiera advertido, que probablemente estaba ocupado en otra
2
El documento está en el capítulo LVI.