Redoble usted sus esfuerzos en mandarnos provisiones y pasturas
porque de lo contrario el ejército perece de hambre.
Hoy estarán en la Cañada los carros de Barbadillo; mándelos usted
embargar, los cuales llegarán hoy a la Cañada cargados con maquinaria.
Los depósitos creo que en ninguna parte están mejor que en ésa.
Mándeme usted al escuadroncito Coscomatepec y al de Orizaba,
que, aunque mal montados, conocen este terreno.
La caballería de Huajuapan se la mandaré hoy porque está perdida
bajo todos aspectos.
El señor Doblado llegó anoche, pero no pude verificarlo, va a
Orizaba, hoy hablaré con él.
Su compañero y amigo.
Ignacio Zaragoza