provecho bajo tal sistema. Tengo por indudable que la perdería sin fruto
por sus tendencias al desorden y desbandamiento, pues el ejército francés
marcha compacto, lentamente y con todas las precauciones militares,
prestándose muy poco al sistema de guerrillas como se ha practicado
entre nosotros. Por esta parte noto en los pueblos la frialdad y apatía,
debido quizá a los largos sufrimientos que han tenido en nuestras luchas
civiles, que los veo poco animados hasta en los deseos. Por estas razones
no he podido hostilizar al enemigo con el sistema de guerrillas ni
presentar la acción campal que había meditado, principalmente cuando
no puedo disponer de número de fuerzas de infantería y caballería que
para ello se necesita. Además, los reaccionarios están también muy cerca
de mi y se me asegura que obran en combinación con los invasores; yo
no quiero arriesgar un lance sin probabilidades de buen éxito, porque su
resultado podría ser un serio compromiso para el gobierno. Usted
comprenderá, por tanto, que en los momentos no sería prudente presentar
una batalla.
Mi establecimiento en Puebla tiene por objeto fijar primero una
base segura de operaciones, reparar las fuerzas de las tropas, observar los
movimientos del enemigo interior y exterior, caer sobre cualquiera de
ellos oportunamente, obrar sobre los dos a corta distancia, poner
obstáculos al invasor que le impidan aproximarse a la capital y
defenderme en dicha ciudad si me ataca, lo que creo muy probable, pues
es un ejército orgulloso y se sacrifica con denuedo; me propongo también
entretenerlo tenazmente, dando tiempo a que el gobierno forme un
ejército respetable, que pueda destruirlo en uno o dos golpes; sin
embargo, si usted juzga conveniente que obre de otra manera y le parece
que le dé una batalla, estoy resuelto a ejecutarlo aunque sucumba con mis
subordinados.
No será difícil que en México se hable mucho y se diga que nada
se hace al enemigo; pero esto ya se ha hecho de estilo y yo no esquivo el
combate, sino que deseo prestar un verdadero servicio a mi patria,
causando al enemigo males positivos.