el día 15, lo he derogado hoy en los términos que usted verá por el
adjunto ejemplar. Las familias, los amigos, los comerciantes, todos eran
enemigos al verse perjudicados, lastimados en sus afecciones patrióticas,
en sus cariños domésticos y he logrado con ese decreto calmar los
ánimos y engendrar la confianza que jamás debieron dejar de tener en el
Gobierno Supremo.
Por las instrucciones e informes de mi enviado comprenderá usted,
con el buen juicio y tino de que siempre ha dado pruebas a la nación, de
las ventajas que el gobierno general ha adquirido con ese paso, pujes si
bien es cierto que el señor Escandón obró muy mal y muy ligeramente, la
precipitación del señor Chico ocasionaba serios disgustos y el estado se
vería precipitado en el caos de que milagrosamente salvó la providencia a
Tamaulipas.
Nada más tengo que decir a usted sino que mis actos no han tenido
más norte que salvar de momento esta ciudad y salvarla para el gobierno
general, pues deseo que mis acciones revelen a usted mi adhesión y
lealtad y que no esquivo situación por difícil que sea para ayudar a mi
patria en sus aflicciones. Usted me mandará lo que deba hacer y a ello
obedecerá siempre con gusto, su afectísimo atento s. s. q. b. s. m.
Francisco Alcalde