Es también otro de mis grandes apuros la carencia de armamento,
que no tengo medio de proporcionarme, habiendo sido una quimera la
próxima llegada de fusiles por Colima, pues según me dijo últimamente
el general R. Manuel Márquez, los que él propuso quedaron en teoría, por
no haber sido aprobado el contrato que celebró y los 2,000 que debían
recibirse en Colima, más 6,000 en Acapulco, por gestiones de Worthon,
parece que eran también ideales, no habiendo de real sino el deseo de
hacerse de fondos por medio de una superchería.
Sírvase usted, señor presidente, como le suplico, meditar en mi
posición y en los medios que le propongo para vencerla; consérvese con
cumplida salud y disponga de su subordinado y respetuoso amigo que
atento b. s. m.
José María Arteaga